La situación del calcio en el Perú
Por: Ing.
José A. Cotos Espinoza
El Perú importa cada año 120 mil toneladas de fertilizantes
cálcicos, entre nitrato de calcio, cloruro de calcio, fosfatos y formulaciones
foliares. Pero también cada año se botan en botaderos del mar, 70 mil toneladas
de valvas de conchas de abanico, ricas en CaCO3 biogénico. Por ejemplo, la
empresa Tallan Symbiotec está usando bacterias para solubilizar el CaCO3 para
convertir parte de ese calcio mineral Ca2+ disponible para las plantas.
La biomineralización tipo MICP/EICP inmovilizan Cadmio y otros metales pesados.
Los suelos de Ica,
Virú y Olmos ya son calcáreos, con 2 a 8% de carbonatos libres: entre 30 y 125
toneladas de calcio por hectárea en los primeros 30 centímetros, contra los
cien kilos que extrae un arándano por campaña. Y en esos mismos lotes seguimos
viendo fruta blanda y bitter pit. Si la respuesta fuera carbonato, el problema
estaría resuelto hace treinta años.
No es cuánto calcio hay, es cuánto llega. En suelo calcáreo
la solución ya está saturada de calcita, y a pH 8 la termodinámica precipita en
vez de disolver. Y si el MICP precipita carbonato para fijar cadmio, ¿cómo lo
solubiliza al mismo tiempo para liberar calcio?
El calcio sube por xilema y el fruto casi no
transpira. La ventana es la división celular de las primeras semanas, y ahí
hace falta Ca2+ libre en solución en ese momento exacto. Eso lo da el nitrato
de calcio en fertirriego. No importamos calcio, importamos el momento en que
llega. Y estamos a 30 o 45 días del
anaquel. México le pone fruta a un Walmart de Texas en tres días de camión.
Nosotros vendemos vida post cosecha o no vendemos nada.





