sábado, 17 de enero de 2026

 Los Miserables

He terminado de leer la novela titulada “Los Miserables” del gran autor, Víctor Hugo. Narra la historia de un hombre que era podador en Faverolles, Francia. Trabajaba de día, llegaba tarde a casa de su hermana y comía allí. Tenía siete sobrinos, su cuñado había muerto, y él ayudaba a sostener el hogar a su hermana. Pero una vez pasaron hambre y no tenían qué comer. Así que Juan Valjean, el podador de árboles, se fue a la panadería y rompió el vidrio de la panadería y robó un pedazo de pan. El panadero lo vio y dio aviso a grandes voces a la policía. Lo arrestaron y condenaron a prisión. Entró llorando a prisión. Tuvo intentos de evasiva de la cárcel y le dieron más años de cárcel. Después de 19 años de cárcel, salió libre. Por haber robado un pan. Le dieron un certificado amarillo, que indicaba que había estado preso. Y así, fue viajando a pie para encontrar un lugar adonde pudiera conseguir trabajo. Pasó por un pueblo donde vivía un monseñor obispo Myriel. Este era un hombre muy bueno. Pidió hospedaje en varios lugares y lo botaron de todos por haber estado en la cárcel. Se metio a una caseta de madera, y era el hogar de un perro con el que se peleó. Fue a un banco del parque a dormir. Y una señora caritativa le dijo que tocara la puerta de la casa del obispo. Que tal vez allí lo acogerían. Así que fue y tocó esa puerta. Allí, el obispo Myriel le dijo: “Entre” y Juan Valjean entró. Juan Valejan era alto, fornido, con una fuerza extraordinaria. Algo rudo. Le preguntó si era una posada, que estaba dispuesto a pagar. Había ahorrado en sus años de prisión. El obispo se sentó a su lado, lo invitó a sentarse y le dijo que tomarían la sopa en un momento. Le preguntó adónde se dirigía. Juan Valjean le dijo a la ciudad donde pensaba ir. Le mostró su certificado amarillo que decía que había estado preso y que nadie le quería dar alojamiento. Comieron juntos, con cubiertos de plata. Y el obispo mandó poner en la mesa dos candelabros de plata. Jean Valjean pudo comer y sentirse satisfecho. Luego, lo llevaron al cuarto de las visitas y se acostó tirándose sobre la cama. Hacía 19 años que no dormía en una cama. A medianoche se despertó. Recordó todo, y tenía en su mente los candelabros y los cubiertos de plata. Podía ganar mucho dinero vendiéndolos. Así que fue al cuarto del obispo que dormía y buscó los cubiertos de plata. Los guardó en su morral y tiró al jardín el cestillo donde estaban antes. Abrió la ventana y se fue saltando la tapia. Al día siguiente la empleada del monseñor Myriel le dijo que ese hombre les había robado la plata. Monseñor Myriel le dijo que esa plata no era suya, sino que pertenecía a los pobres. Ese hombre era un pobre. Merecía tener esa plata. En eso, llegó la policía y trajo arrestado a Jean Valjean al que vieron que se iba como escapando con un morral y tenía cubiertos de plata, lo vieron que salía de esa casa. Monseñor Myriel les dijo que él le había regalado esos cubiertos de plata, y también los candelabros de plata, que se había olvidado de llevárselos. Que lo soltaran inmediatamente. Tomó los candelabros de plata, se los entregó a Jean Valjean y le dijo en voz baja: Recordad que habéis prometido invertir ese dinero en ser un hombre de bien. Juan Valejan no recordaba haber prometido nada. Se fue. Estuvo caminando hacia otra ciudad. Por el camino encontró a un niño, Gervasillo que jugaba tirando al aire una moneda, que se le cayó al suelo y rodó hasta debajo del pie de Jean Valjean. Este la pisó si darse cuenta. Estaba cansado de la caminata. Se paró a descansar. El niño Gervasillo le pidió su moneda que estaba pisando. Jean Valjean le dijo que se largara. No se había dado cuenta que él pisaba la moneda. El niño tuvo miedo y se marchó. Más tarde, se dispuso a seguir su camino Jean Valjean y vio la moneda que pisaba. La recogió y pensó en Gervasillo. Preguntó a varias personas si conocían a un niño Gervasillo que jugaba con una moneda, pero nadie lo conocía a ese niño. Entonces se puso triste y dijo: “Soy un miserable”. Se arrodilló y se puso a orar durante varias horas. A las 3 am de la madrugada, un cochero contó después que vio a un hombre en la calle, arrodillado en posición de oración. Jean Valjean oró por sí mismo. Quería cambiar y ser un hombre más bueno. Luego, la novela narra que en un pueblo vecino, había nacido una nueva fábrica que daba trabajo a varias personas, el emprendedor era un hombre venido de lejos que había reemplazado unos materiales por otros y había reducido el precio de dichos productos, al venderlos se había hecho enormemente rico. Le llamaban el Sr. Magdalena. Tenía una gran fábrica, y empleaba mucha gente. El pueblo empezó a prosperar. Este señor Magdalena era Jean Valjean. Daba limosnas a los pobres, hacía obras de bien. Y luego de un tiempo se esparció la noticia que monseñor Myriel había fallecido en olor de santidad. Entonces se vió al Sr. Magdalena lucir una tela negra en el hombro, como luto por el monseñor. Y explicaba que en su juventud fue lacayo de su familia. Un día un señor Fauchelevent que tenía su carreta se cayó debajo de su carreta y se iba a morir. Había llovido y el suelo era todo barro, gritaba pidiendo ayuda. Varios iban a ver. El Sr. Magdalena se acercó y ofreció dos luises de oro a quien tuviera riñones y fuerza para sacarlo de abajo al hombre. Nadie tenía tanta fuerza. Entonces el Sr.  Magdalena se metió debajo y cargó toda la carreta y sacaron al hombre. Lo salvó. Un inspector de policía llamado Javert observó la escena. Este inspector era malo, tenía trabajo de policía pero albergaba malos sentimientos. Quería meterlo preso a Jean Valjean. Sospechaba que era él, aunque le dijeran que era el Sr. Magdalena. Llegó un momento en que hubieron elecciones para alcalde y lo querían hacer postular al Sr.Magdalena. El no quería aceptar hasta que una señora le dijo: Un alcalde es un hombre que puede hacer mucho bien. Entonces aceptó y ganó la elección. Se convirtió en alcalde de esa ciudad. A la vez que sucedía todo esto, en París, unas chicas jóvenes tenían sus amantes que las habían abandonado. Ellas no se preocuparon mucho. Ya se buscarían otros amantes. Pero una de ellas, Fantina, se había enamorado de su pareja y estaba embarazada. Tuvo su hija. La llamó Cosette. Era pequeña y quería buscar trabajo en otra ciudad donde ganar mejor cosiendo. Vio en una taberna a las hijas de la tabernera jugar contentas y quiso que su hija jugara con ellas. Le habló a la tabernera para que cuidara de su hija. Ella iba a viajar a conseguir un trabajo y volvería por su hija en unos meses. La tabernera le exigió dinero y al recibirlo, aceptó. Fantina se fue y encontró trabajo como costurera en la fábrica del Sr. Magdalena. Tuvo dinero y envió dinero para su hija. Pero la familia Thenardier, los posaderos de la taberna, eran muy amantes del dinero y le exigían más dinero. Fantina vendió sus cabellos para obtener dinero, que envió para su hija. Luego le pidieron más dinero, se dejó extraer sus dos dientes incisivos por dinero. Y envió dinero para su hija. Luego le pidieron más dinero. Había perdido el trabajo en la fábrica del Sr. Magdalena. Se volvió mujer pública. Un día de nieve, Fantina miraba una cafetería y a las personas que había dentro desde la calle. Un hombre cogió nieve y se la metió por la espalda de su abrigo a Fantina. Ella lanzó un grito y arañó al hombre. El hombre llamó un policía y el que estaba de guardia era Javert. Este la cogió a Fantina y se la llevó arrestada. Ya la iba a encerrar cuando llegó el Sr. Magdalena. Le dijo a Javert que él vió todo y que fue el hombre arañado el que obró mal al meterle nieve en la espalda. Le dio orden a Javert que la soltara inmediatamente a Fantina. Este no quería obedecer, pero no podía desobedecer al alcalde. La soltó. El Sr. Magdalena la llevó al hospital que había instalado y cuidaron de su salud allí. Ella le dijo que tenia una hija y quería ir a buscarla. Le dio la dirección a Jean Valjean. Este quería ir pero Javert se presentó en su despacho y le dijo que lo botara del cargo de policía porque había sospechado mal de él. Lo había confundido con un ex presidiario, Jean Valjean, el cual era otro que iba a ser juzgado en Arrás. El Sr. Magdalena le dijo que cuándo iba a ser el juicio, luego le dijo que no lo botaba del cargo. Que se olvidara del asunto. Pero el día del juicio cuando iban a condenar al otro hombre, Jean Valjean fue allá, y escuchó que era un hombre que se había robado unas manzanas de unos terrenos, las manzanas que estaban tiradas en la calle. Y lo iban a condenar por eso. Decían que era Jean Valjean. Entonces Jean Valjean dijo que no lo condenaran, que Jean Valjean era él. Que lo arrestaran. Varia gente del público dijeron que no, que era el Sr. Magdalena el alcalde, un hombre bueno. Debía estar enfermo, enfermedad de la vejez. Pero Jean Valjean dijo de otros presos, empezó a nombrarlos y sabía los tatuajes que tenían, los apodos que tenían, sabía todo. Entonces lo arrestaron. Y salvó al otro hombre. Luego se fugó. Y volvió a la ciudad, al hospital a ver a Fantina. Esta le preguntó por su hija. El le dijo que iba a buscarla y se la iba a traer. Pero en eso vino el inspector de policía Javert y lo quiso arrestar de nuevo. Fantina se murió del susto. “Usted ha matado a esa mujer”, le dijo a Javert, Juan Valjean. Se escapó y fue a buscar a los Thenardier, llegó al lugar y vio una niña cargando un pesado balde de agua, la ayudó cargando y le preguntó por los Thenardier. Ella le dijo que se llamaba Cosette y vivía con los Thenardier. Juan Valjean fue con ella donde los Thenardier. Y pidió que dejaran llevársela. Le pidieron plata, y les dio dinero. Le dejaron irse. Pero luego el esposo Thenardier lo persiguió y le dijo que no podía llevársela, que la niña tenía una mamá. Jean Valjean le mostró un papel donde Fantina le daba poder para llevarse a la niña. Luego se fue con Cosette. Encontró al Sr. Fauchelevent, al que había salvado la vida, y al que había ayudado a conseguir trabajo como jardinero en un convento. Le pidió que contara a las monjas que él era su hermano. Que tenían una sobrina huérfana, Cosette, que le hicieran estudiar en el colegio de monjas. El Sr. Fauchelevent habló con las monjas y aceptaron a Cosette en el colegio y la educaron. Jean Valjean trabajaba como jardinero con el Sr. Fauchelevent. Se puso el nombre de Ultimo Fauchelevent. Así pasaron los años y Cosette creció. Cuando terminó el colegio, salían de vez en cuando a pasearse a un parque con su padre Jean Valjean. Conoció de miradas a un joven Marius. Se enamoró de él. El se enamoró de ella. Luego se vieron a escondidas y se juraron amor. Hubo disturbios en ese tiempo. Jean Valjean le avisó a su hija que en ocho días se marcharían a otra ciudad. Ella se puso triste. No iba a poder ver a Marius. Marius fue a los disturbios como soldado. Jean Valjean averiguó sobre Marius y que se veía con Cosette. Jean Valjean se fue a los disturbios un poco disfrazado de soldado. Los rebeldes habían arrestado al inspector Javert como espía y lo iban a matar. Jean Valjean lo encuentra. Y pide ser él el que lo mate. Javert lo reconoce y dice que es justo que lo mate él. Así que los rebeldes se lo dejan a Valjean para que lo mate. Jean Valjean se lo lleva a otro lugar y sacar una navaja del bolsillo. Javert piensa que lo va a matar con la navaja. Jean Valjean le corta las sogas conque está amarrado Javert y lo deja en libertad. Le dice también su dirección, que tal vez no salga vivo de aquello pero le da su dirección para que lo arreste si sale vivo. Javert se va. Hay disparos, metralla. Mueren varios rebeldes. Marius es herido, le roban varias balas. Entonces Jean Valjean lo carga y se mete a las cloacas de París, debajo de la ciudad, lo lleva cargado calculando que están debajo del mercado y que deben salir por otras calles, por los campos Elíseos. Se lo lleva cargando. Y llegan a un lugar donde hay luz, es de día ya. Pero hay una puerta con llave. Aparece Thenardier pero no reconoce a jean Valjean que está sucio con barro en la cara y le dice: “Has matado a un hombre y ahora tienes que deshacerte del cadáver. Yo tengo la llave para abrir esa puerta. Te la abriré y podrás botarlo al río pero me das todo el dinero que cargaba el muerto.” Jean Valjean rebusca sus bolsillos y encuentra un Luis de oro y otras monedas. Le da todo a Thenardier. Este le abre la puerta y sale a la calle Jean Valjean. Es por la zona del río. Le echa agua en la cara a Marius para lavarle la cara que está con sangre. En eso aparecer Javert. Jean Valjean le dice que lo puede arrestar pero antes le salven la vida a ese joven. Marius en su bolsillo había escrito más antes que su cadáver lo llevaran a casa de su abuelo. Y daba la dirección. Javert con él, llevan a Marius a esa dirección en un coche de alquiler. Luego, Jean Valjean le pide a Javert que le deje entrar a su casa unos minutos antes de meterlo preso. Javert acepta. Jean Valjean entra en su casa. Sube a su cuarto en su segundo piso, mira la calle y no ve a Javert que ha desaparecido. Lo que sucede es que Javert no entiende cómo Jean Valjean puede ser tan bueno. Le perdónó la vida a él que lo había perseguido. Era un santo a su lado. No podía haber gente tan buena en el mundo. Se tira al río y se mata Javert. La noticia del suicidio sale al día siguiente en los periódicos. Jean Valjean se tranquiliza. Marius se recupera de salud en unos meses. Le pide permiso a su abuelo para casarse con Cosette. Este acepta. Jean Valjean dice la herencia que recibirá Cosette de parte de él, que es mucho dinero. Y se casan. Allí no termina todo. Lean la obra. Cómprenla. Es muy buena.




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